Hidrolaterapia, Terapia de las Aguas Florales

¿Sabía que el perfume que se desprende de los deliciosos loukoum procede del hidrolato de rosa y que muchas otras golosinas orientales se impregnan en hidrolato de azahar? Estos hidrolatos son conocidos sobre todo por sus propiedades culinarias, aunque la mayoría del público general lo ignore.

El hidrolato de rosa, por ejemplo, es idóneo para los estados furiosos y nerviosos porque calma los temperamentos fogosos así como los escozores cutáneos y las irritaciones oculares; mientras que el hidrolato de azahar es un gran calmante, muy propicio sobre todo para los recién nacidos, las personas depresivas e insomnes o para afrontar una conmoción emocional, como un luto, por ejemplo.

Las propiedades de los demás hidrolatos –existen varias decenas-, actúan en muchas patologías tanto físicas como psicoemocionales.

Introducción a la Hidrolaterapia o Terapia de las Aguas Florales

Si asistimos a la destilación de cualquier planta, siempre es muy emocionante observar cómo unos simples botones florales, un puñado de serrín, de hojas frescas o secas o incluso de raíces trituradas pueden conducir, mediante este proceso alquímico, a la elaboración de dos productos muy valiosos pero bien distintos: por una parte el aceite esencial, y por la otra el hidrolato, o sea, el agua impregnada de las mismas moléculas aromáticas.

Ambos productos contienen toda la información energética de la planta; están compuestos –al igual que cualquier otra materia de la madre tierra- de los cinco elementos sin los que no podrían existir, es decir: la tierra, el agua, el fuego, el aire y el espacio.

Esta teoría milenaria y transmitida de generación en generación confirma que el microcosmos es una réplica exacta del macrocosmos, y que todo existe a nuestro alrededor y dentro del cuerpo humano, del más pequeño al mayor, se compone de estos cinco elementos en proporciones variables:

■   El elemento tierra, procedente de las materias primas que se utilizan, permite la existencia del hidrolato;

■   El elemento agua da vida al hidrolato y aporta un elemento de purificación;

■   El elemento fuego garantiza la transformación de esta materia prima a través del proceso de destilación;

■   El elemento aire permite conducir la información al lugar adecuado;

■   El elemento espacio (o éter) permite distinguir a los hidrolatos entre ellos.

Estos cinco elementos se engloban en tres principios fundamentales que engendran el propio proceso de la composición de toda materia:

■   La conservación o materialización que conlleva los elementos tierra y agua, también denominada kapha en la antigua India y sal o cuerpo por los alquimistas de la antigüedad;

■   La transformación, que combina los elementos fuego y agua, denominada pitta, azufre o alma;

■   La distribución, que reúne los elementos aire y espacio, es decir, vata, mercurio o mente.

El aceite esencial se compone de estos cinco elementos, pero está asociado en prioridad al elemento aire. Sus moléculas volátiles forman efluvios aromáticos que se transportan con el aire hasta nuestras emociones más íntimas y nuestros recuerdos más remotos.

En cuanto al hidrolato, está lógicamente asociado y más concretamente al elemento agua. El valor de esta agua “mágica” es considerable. Si nos referimos a este elemento, no sería posible ninguna forma de vida sobre la tierra sin su presencia, ya que alrededor del 80% de nuestra madre tierra, el famoso “planeta azul”, está compuesto de agua, al igual que nuestro cuerpo físico. Desde la más remota antigüedad el agua ha gozado de una suprema relevancia en todos los rituales de purificación física y mental.

En apenas una década la conciencia colectiva ha sucumbido de manera considerable a los aceites esenciales; en cambio, los hidrolatos no han corrido la misma suerte porque siguen siendo poco conocidos e incluso totalmente desconocidos para el público general. Sin embargo, estas “aguas mágicas” también cuentan con propiedades terapéuticas únicas que proceden de la planta y además poseen la facultad purificadora e inconmensurable del agua.

Con estas cualidades, los usuarios se benefician de purificación y tratamiento simultáneamente, acelerando así el proceso de curación, sobre todo cuando entran en juego factores psíquicos y emocionales.

Si escuchamos a los terapeutas y demás médicos del cuerpo y del alma que prescriben a diario los hidrolatos, no cabe más que entusiasmo y convencimiento acerca de su utilidad. Cuando comprobamos que una sola cucharadita de hidrolato, diluida en un vaso de agua, puede llegar a cambiar de manera radical e inmediata el comportamiento, no podemos sino maravillarnos de los resultados de esta terapia.

Iniciación a la Hidrolaterapia

La hidrolaterapia o terapia con hidrolatos es una rama de la aromaterapia, que a su vez procede del amplio campo de la fitoterapia. Se trata de una terapia holística, es decir, un tratamiento que además procura equilibrar el cuerpo y la mente como entidad.

Los hidrolatos están impregnados de las mismas moléculas aromáticas que sus correspondientes aceites esenciales porque proceden del mismo molde. Durante el proceso de destilación de las plantas aromáticas con vapor de agua, se extraen y recogen dos productos distintos del esenciero: por un lado los aceites esenciales y por otro los hidrolatos. Por consiguiente, los aceites esenciales y los hidrolatos son concentrados de la misma planta de la que provienen, además de presentar principios activos y efectos terapéuticos similares.

Sin embargo, los hidrolatos contienen una concentración de principios activos claramente inferior a la de los aceites esenciales, pero en comparación, cuentan con la ventaja de ser hidrosolubles y no presentar ninguna contraindicación.

Denominaciones múltiples

El término hidrolato proviene del prefijo hidro, que en griego significa “agua” y de lato (derivado de lácteo), porque esta sustancia presenta un aspecto lechoso en los primeros minutos de la destilación.

Los hidrolatos también se conocen como “hidrosoles” o “acuaromas”. El término “agua floral”, muy usado en lenguaje común, es un poco limitativo porque la destilación de hidrolatos no abarca solo las flores, sino también otras partes de la planta, como las hojas, las agujas, la corteza o la raíz. Tampoco es apropiado llamarles “aguas aromáticas”, que son soluciones de esencias mezcladas con agua y en algunos casos con alcohol. Los hidrolatos no son infusiones, ni maceraciones ni decocciones, y sus principios activos difieren. Durante el proceso de la destilación surgen nuevas moléculas por el efecto de la humedad y del calor, pero hay otros principios activos más pesados que las moléculas aromáticas no arrastran. Además, la concentración de principios activos es globalmente más alta en el hidrolato, pero todavía inferior a la del aceite esencial correspondiente. De media y como mucho, equivale al 3% y en la mayoría de los casos a menos del 2%.

En otras palabras, podemos decir que el hidrolato es como “el hermano homeopático” del aceite esencial. Al igual que en la homeopatía, una gran dilución puede representar una eficacia considerable. Tanto desde el punto de vista físico como psicoemocional y energético, los resultados de los hidrolatos pueden llegar a ser fulgurantes. A veces basta una sola cucharilla en una taza de agua caliente para mudar una condición física, un estado emocional o una actitud mental.

Método de producción

Durante el proceso de la destilación, las plantas quedan expuestas al vapor de agua y en esa etapa gaseosa se pueden extraer las esencias volátiles. Durante el enfriamiento, este vapor de agua, que está impregnado de las moléculas aromáticas extraídas de las plantas, producirá dos productos bastante diferentes: por una lado el aceite esencial y por el otro el hidrolato, es decir, el agua impregnada de moléculas aromáticas.

En el recipiente final, ambos productos se separarán. El aceite esencial, en la mayoría de los casos más ligero que el agua, flotará y permanecerá en la superficie; mientras que el hidrolato, más denso y por tanto más pesado, se quedará en el fondo del esenciero. El agua resultante presenta una calidad diferente de la que existía antes de la destilación, es aromática y odorífera porque una determinada cantidad de moléculas aromáticas se han unido a las moléculas hidráulicas.

El hidrolato es un producto en sí mismo, no es agua con aceite esencial. Presenta unas cualidades curativas similares a las del aceite esencial, pero conserva su carácter propio y específico.

Además, se diferencia por ser hidrófilo, o sea, que se puede mezclar con agua sin necesidad de añadir otro excipiente, y no contiene sustancias lipofílicas como los terpenos. En principio, todas las plantas que se destilan pueden producir hidrolatos, pero no existe el hidrolato de cáscara de cítricos como el limón, la naranja, el pomelo o la mandarina porque son frutas que no se destilan, sino que se prensan manual y mecánicamente para extraer el aceite esencial de las celdillas de la cáscara.

Para beneficiarse de las propiedades de los cítricos, es posible obtener hidrolatos destilando las hojas de esos árboles frutales, o bien recurrir al hidrolato de limón dulce porque es la única cáscara de cítricos que se puede destilar. Actualmente tampoco es posible obtener hidrolatos de algunas flores frágiles y preciosas como el jazmín o la madreselva, que no se destilan, sino que se extraen por maceración en espíritu de vino o en soluciones químicas.

 

Fuente: Extraído del libro “Hidrolaterapia – Terapia de las Aguas Florales”, de Lydia Bosson

5 thoughts on “Hidrolaterapia, Terapia de las Aguas Florales

  1. Hola :
    Quería que me recomendarais marcas comerciales fiables para comprar aceites esenciales puros para aroma terapia.
    Y segunda cuestión :
    He comprado por error esencias en vez de aceites esenciales . Tienen el mismo uso ? O debería cambiarlos ?
    Gracias

    • Enrique Sanz Bascuñana

      Apreciado Sr.:
      No es función de esta asociación recomendar marcas comerciales, lo sentimos mucho.
      Puede Ud. dirigirse a alguno de nuestros asociados profesionales para que le informen.
      En cuanto a su segunda pregunta, seguramente ha comprado esencias sintéticas. No tienen en absoluto el mismo uso que los aceites esenciales. Lo mejor que puede hacer es formarse profesionalmente en este tema si realmente quiere aplicar los beneficios de la Aromaterapia y cambiar lo que ha comprado si se lo permiten.
      Reciba un cordial saludo

      A.E.A.
      Administración

  2. Ok muchas gracias

  3. Me gustaría que me mandas en información de cursos tanto en madrid como Barcelona gracias

    • Enrique Sanz Bascuñana

      Buenos días Charo, puede Ud. dirigirse a las Escuelas asociadas que puede ver en nuestra web.
      Saludos cordiales

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